Este proyecto comienza a primeros del año 2024 con los cálculos para su orientación canónica y el acopio de sillarejo obtenido del propio paraje de Matas. Durante un año se levanta piedra a piedra la ermita, basada en el románico rural existente en la provincia oscense. Sus elementos básicos son el arco de medio punto, la bóveda de cañón, robustez, austeridad y sencillez.
En pleno medievo la luz juega un papel místico, que influye en el estado emocional de las personas. Los constructores románicos deciden mantener sus iglesias con poca luz para conseguir un ambiente sobrio que invita a la contemplación, el silencio y la oración.
En nuestro caso se realizan todos los cálculos para que el día
20 de marzo, equinoccio de primavera a las 18:30, uno de los últimos rayos de sol que entra por el óculo de la fachada, ilumine durante unos segundos de forma milimétrica en la letra “M”, ubicada en el centro del ábside.
En 2025 este efecto de la “luz equinoccial” no pudo
contemplarse, ya que ese día estaba totalmente nublado. Sin embargo, el pasado día 20 de
marzo de 2026, la climatología nos acompañó y pudimos disfrutar con muchísima emoción este fenómeno de luz, en todo su esplendor.
(El equinoccio es un evento astronómico en el
que el sol se encuentra directamente sobre el ecuador, lo que hace que el día y
la noche tengan la misma duración en todo el mundo. Es el momento perfecto del
equilibrio entre la luz y la oscuridad, empieza la etapa del crecimiento, de
las flores, del color, de la renovación…)
Gracias a Javier (técnico de restauración), Jaime (informático), Arqueopatrulla (colaboración), mi mujer (por todo y más) y al protagonista, Mario, por ser mi inspiración.

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