domingo, 2 de agosto de 2020

LOS BAÑOS DE ESTADILLA

A mitad de camino de la carretera A-133 que une las localidades de Estadilla y Estada, encontramos los restos de un balneario y un puente recientemente restaurado, de un solo ojo que salva el Barranco de Mazas, también conocido como de la Huerta.

Por esta zona existen diversos yacimientos arqueológicos, como las pinturas rupestres o una villa romana, por lo que no sería descabellado pensar que, aquellos primeros moradores de estas tierras pudieron beneficiarse del agua ácido-sulfurosa que manaba del manantial.

Cierto es que, la primera documentación que aparece de este balneario data de 1859, cuando un vecino de la localidad se percató de este manantial y empezó a explotarse con fines terapéuticos.

Según el panel explicativo allí instalado y la página web de la Comarca del Somontano, se construyó un edificio junto al manantial, en el que pacientes y visitantes podían beber el agua o bañarse en ella. Al parecer el balneario ofrecía varios servicios con salas de bañeras y zonas ajardinadas, esas instalaciones dejaron de funcionar en 1936.

Actualmente la maleza y los árboles, a causa de la humedad existente, se han apoderado de todo el conjunto que amenaza ruina, con peligro inminente de derribarse las cuatro paredes que aún quedan en pie. 

A pesar de su mal estado, la atmósfera que se respira en este bonito lugar es especial, además un soplo de romanticismo que flota en el ambiente, hace que la visita a este paraje sea muy particular.

La Arqueopatrulla




El balneario de Estadilla funcionó desde 1859 hasta 1936.
(Todas las imágenes que vienen a continuación se han realizado en diversas visitas realizadas en 2020)



Nada más llegar a este lugar nos encontramos el  puente de los baños, recientemente restaurado, que salva el Barranco de Mazas y que tiene un solo ojo de 4,5 m de altura.




Y junto al puente un cartel explicativo.



Silvia y Santi leyendo el cartel



El sonido del agua del barranco nos acompaña durante toda la visita


También llama la atención la frondosa vegetación del lugar


La senda para acceder a los baños es muy bonita



Mariano, Silvia, Santi y Daniel junto a una de las fachadas del balneario

Pilar y Daniel en otra de las fachadas del edificio



Una de las puertas de acceso al balneario de la planta superior



Silvia contempla desde la puerta el interior del edificio




Daniel en la planta superior en la que los árboles hacen la función de columnas que sujetan las paredes. Fotografía de J.F. Bayona

Pilar también observa el interior




Toda la planta superior está para caerse en cualquier momento



El edificio está rodeado de carteles que alertan del peligro de ruina total



Magnífico ventanal invadido por la hiedra

Pilar junto a la hiedra del tamaño del tronco de un árbol



Elemento decorativo de la fachada



A pesar del estado de abandono es un lugar muy fotogénico


Con rincones llenos de encanto


La parte inferior del edificio estaba destinada a los baños de agua ácido-sulfurosa


Santi junto a dos entradas para acceder a las bañeras





Todavía el agua del manantial sigue brotando en las habitaciones de la planta baja. Al fondo se aprecia el banco donde se sentaban las personas para tomar los baños y en la parte más profunda el agua remansada



Santi fotografía el interior de una de las habitaciones de la planta baja



Silvia observa una de la fachadas





Curiosa ventana en forma de rombo



La ventana se presta como un buen marco fotográfico





Los árboles crecen a sus anchas por todos los lugares del balneario



Todos los rincones de este viejo edificio tienen un  encanto especial


Dentro de una de las salas más oscuras un rayo de luz se cuela por una grieta



Puerta de madera


En esta imagen se observa como las paredes  van cayendo con el paso del tiempo


Silvia doblemente fotografía
Pati junto a Nala y Daisy

Dani con su inseparable "Border Collie"



Daniel a través de una de las puertas. Fotografía gentileza de J.F. Bayona que siempre que puede nos ayuda con el trabajo fotográfico



Diferentes tipos de cerámica que aparecen por la zona de los baños



Las pintadas por las paredes nunca pueden faltar





J.F. y Daniel, perdidos en medio de la vegetación, en un momento de descanso fotográfico




Entre la vegetación se abren paso árboles de gran grosor y altura 



Alrededor del balneario aún se conservan varios tramos de muros que circunvalaban todo el conjunto de los baños 


Silvia bajo uno de los muchos árboles caídos



En algunos sitios, los árboles se entremezclan formando verdaderas esculturas naturales

El sol se abre paso entre los enormes árboles que rodean el balneario





Esta imagen, obtenida de internet, es la más antigua que hemos podido localizar de los baños, en la que se aprecia el edificio entero junto con  las calles, árboles  y muretes que nos puede dar una idea de su configuración original
Artículo publicado en internet el 6 de marzo de 2011 que trata sobre los balnearios desaparecidos en Aragón















domingo, 19 de julio de 2020

EREMITORIOS (Monzón)


El eremita es una persona que elige profesar una vida solitaria y ascética, sin contacto con la sociedad, cuidando una pequeña capilla o ermita, denominada eremitorio.

Por toda la península ibérica, encontramos restos de iglesias rupestres de la alta edad media.

Si el eremitismo lo asociamos al fenómeno de la primera cristianización de Hispania, podemos empezar a datar estas construcciones religiosas a partir del siglo V – VI.

En el término municipal de Monzón y concretamente entre el Castillo y la Ermita de la Alegría, nos encontramos con tres ejemplos de eremitorios realmente sorprendentes.

El primero está en la falda de Castillo Templario, en su cara sur. Es una cueva rectangular, con un único habitáculo, en el que se observan cuatro entalladuras más profundas en sus paredes y que algunos expertos consideran que en su día pudieron ser altares.

El segundo lo encontramos junto a la Fuente del Saso. Consta de puerta de entrada orientada al oeste. Tiene dos pequeñas estancias, con un banco tallado en la piedra, dos ventanas y un agujero en el techo para la salida de humo.

Y el tercero está ubicado en el Paraje de las Loberas, dirección a la Ermita de la Alegría. Tiene una sola habitación pero destaca en la puerta de entrada una hornacina y una preciosa cruz paté.

De ninguno de los tres eremitorios existe documentación, que nos pueda arrojar luz sobre nuestras hipótesis. Además, todo indica que con el tiempo fueron reutilizados para otros menesteres y por lo tanto  su fisonomía original ha cambiado bastante.

Las leyendas, la tradición oral y algunos escritores, se han encargado de asociarlos a bellas y misteriosas historias.

La Arqueopatrulla




El eremitorio que hay en las faldas del Castillo de Monzón, se le conoce popularmente como la  "Iglesieta del Castillo" o la "Cueva del Morrerón". Foto 2019





Está ubicado en un conjunto pétreo en la ladera sur del castillo templario. Foto 2019




En su interior existen cuatro habitáculos separados entre sí. Foto 2020




La hipótesis más repetida, según las marcas que existen en la pared, es que alguno de estos habitáculos pudiera haber albergado un altar. Foto 2020




David y Javier dentro de la cueva.  Foto 2020


Visita de Martín y Pelayo  a la cueva en 2014



Farid y Daisy en 2015


Duna en 2016



David, Javier y Daniel en 2020







Eremitorio de la Fuente del Saso. Foto 2018



Conocida como la cueva de la Fuente del Saso por estar a escasos cien metros de este  manantial.
La leyenda dice que el ermitaño le dijo a Jaime I que si mojaba su espada con agua de la Fuente del Saso, ganaría muchas batallas. Foto 2013


Cartel informativo de la cueva, que por cierto se encuentra en muy mal estado. Foto 2019





Farid en la parte superior de la cueva con el castillo al fondo. Foto 2013



Desde el mismo lugar de la foto anterior, David, Daniel y Javier durante la última visita en 2020.


En esta imagen se aprecia perfectamente la puerta de entrada, a mano izquierda y las dos ventanas circulares. Foto 2019



A los dos lados de la puerta de entrada se observan escaleras talladas para acceder a la parte superior del roquedo. Foto 2019


El agujero del centro corresponde a la salida de humos y en los laterales dos agujeros más pequeños, que podrían ser para colocar un sistema de protección y evitar que entrara el agua los días de lluvia al interior de la cueva. Foto 2019



Javier y David en el interior de la cueva miran por las ventanas. Foto 2020



Detrás de David se observa el banco tallado en la piedra que existe en el interior del eremitorio de la Fuente del Saso. Foto 2020 




Detalle del banco tallado. Una pena lo sucio y lleno de pintadas que está este precioso eremitorio. Foto 2019



Muchos detalles en las paredes de su interior. Se pueden observar diversas taquillas, mechinales y entalladuras. Foto 2020






El interior del eremitorio de la Fuente del Saso cuenta con dos habitaciones, cada una con su ventana circular, un banco de piedra y un agujero en el techo para la salida de humos. Foto 2020



En el paraje de las Loberas encontramos el tercer eremitorio, debajo de una gran plataforma de arenisca. Foto 2016




Esta cueva está compuesta por una sola habitación, pero llama la atención junto a la puerta de entrada una hornacina y una preciosa cruz paté. Foto 2016


Santi y David en una visita a la cueva realizada en 2018.



Primer plano de la cruz grabada. Foto 2018

Detalle de la hornacina que, perfectamente, se pudo emplear para colocar una imagen votiva o una estatuilla. Foto 2018 



David examina con detenimiento todos los detalles que nos ofrece este bonito eremitorio de Las Loberas. Foto 2019



El paraje de las Loberas en Monzón, donde se ubica este tercer eremitorio, es una zona  protegida por su interés paisajístico, geológico, arqueológico e histórico. Foto 2015