domingo, 29 de enero de 2023

ERMITA DE SANTA ÁGUEDA (Berbegal)

 

La Ermita de Santa Águeda en Berbegal, está ubicada en un bonito y estratégico paraje conocido como “Huerrios”, rodeada de carrascas y grandes rocas.

Muy cerca de ella se observan los restos de la calzada romana Ilerda-Osca, el Camino de Santiago, una afloración rocosa con diversas entalladuras de habitaciones, un pozo aljibe y el Peñón de las Brujas. Un lugar que reúne tantos elementos, conlleva obligatoriamente, a ser protagonista de muchas historias y leyendas populares.

Es una ermita románica (siglo XII), asentada directamente sobre la roca natural, pequeña, sencilla, de nave única, bóveda de cañón, ábside semicircular y cubierta de losas.

Hasta principios del dos mil presentaba un estado de ruina total, pero gracias a varias actuaciones se ha salvado de desaparecer.

Destaca la portada original en la cara sur que, curiosamente, ha sido restaurada con un arco apuntado y no como en realidad le correspondería a su época, con arco de medio punto.

En el cuerpo que se añadió posteriormente, cuenta con otra puerta también en el lado meridional, con arco de medio punto y en la dovela central (clave) el escudo de Berbegal con la fecha 1721, que seguramente corresponde a esta ampliación en la zona de los pies.

El interior del templo, aún en restauración, es abovedado y con un banco corrido de piedra.

La Arqueopatrulla


La Ermita de Santa Águeda está ubicada en el paraje de Huerrios, a 2,5 Km. al E. de Berbegal. Foto 2022

En los últimos años ha sido restaurada y se observan perfectamente los sillares nuevos que son más claros de los originales, más oscuros y deteriorados. Foto 2020

Puerta principal restaurada con un arco apuntado. Foto 2022

La misma puerta en el interior. Foto 2022

Nuri, Pilar y Daniel en una visita en 2022

Teresa junto a la puerta del anexo añadido a la Ermita. Foto 2020

Y Pilar en la misma puerta en 2022

En su dovela central aparece el escudo de Berbegal con la fecha 1721. Foto de 2020

Daniel y Pilar en el ábside junto a Nala. Foto 2022

Nuri junto a la ventana aspillerada del ábside. Foto 2022


El ábside en primer plano y al fondo el Peñón de Santa Águeda, conocido popularmente, como el Peñón de las brujas. Foto 2022

En el lado norte de la nave existen varios contrafuertes. Foto 2020

Se observan algunas marcas en los sillares originales. Foto 2015

Pilar leyendo el cartel informativo de la Ermita en una excursión en el invierno de 2015

Zona de la cabecera. Foto 2022

Parte de los pies. Foto 2022

Banco corrido en uno de los laterales de la nave. Foto 2022

Detalles de la bóveda. Fotos 2022

Curiosa colocación de los sillares. Foto 2022

La Ermita rodeada de afloramientos rocosos. Foto 2020


El Peñón de Santa Águeda o de la Brujas. Foto 2020

Pilar y Nuria delante del Peñón. Foto 2022

Zona de entalladuras. Foto 2022

Pilar inspecciona el afloramiento rocoso donde aparecen varias entalladuras. Foto 2022

Viejos corrales por los alrededores que apenas se aguantan en pie. Foto 2015

Duna siempre vigilante. Foto 2015

Nuri y Pilar sobre la calzada romana. Foto 2022

Rodadas de la Calza Ilerda-Osca. Foto 2020

Cruce de caminos. Foto 2015

Caminos llenos de historia por los que han transitado legiones romanas, peregrinos y pastores con sus rebaños. Foto 2022

Vista del paraje de Huerrios desde el Castillo de Gramapan. Foto 2021




sábado, 24 de diciembre de 2022

ROCAFORT (Huesca)

 

En un promontorio junto al Barranco de Olrriols y a 447 m. de altitud, encontramos las ruinas de Rocafort, a las que podemos acceder a través de varias pistas, la de Alcampel, la de San Esteban, o la de Tamarite de Litera.

Los restos de las viviendas que hoy día podemos observar, están alineados en la cara sur y llama la atención la altura de las mismas.

Fue un pueblo agrícola y ganadero, al que nunca llegó ni la luz, ni el agua corriente, motivo principal por el que, en la década de los 60 sus gentes lo abandonaron.

Reza en un cartel informativo, instalado en el acceso al pueblo, que la primera fuente documental en citar a la localidad data de 1234. Aunque es evidente que Rocafort, “roca fuerte o fortificada para la defensa”, es un topónimo, que unido a los vestigios que aparecen por la zona, dejan claro que tuvo que haber un poblado primitivo asentado en esa colina.

En un censo del siglo XX consta que el número de casas fue disminuyendo hasta ocho, conocidas como: Casa Pepet, Balliste, Trillo, Bardaixi, Mallos, Simón, Coll y Boixet.

Destaca una bonita iglesia, aislada de las casas del pueblo y que apenas se mantiene en pie, construida en el siglo XVII–XVIII en honor a San Miguel, de estilo barroco. Tiene una amplia nave, ábside plano, espadaña de dos ojos y cuatro capillas.

En resumen, un bonito pueblo y bien organizado que celebraba sus Fiestas Patronales en honor a San Miguel,  el cartero venía dos veces por semana con su bici desde Tamarite, el cura con su moto llegaba, si el tiempo lo permitía, a celebrar misa todos los domingos, el médico accedía en taxi desde Alcampel y solo de urgencia, la maestra pernoctaba en el pueblo para dar clase a los 6 niños que iban al colegio. Además hasta comentan, que hubo una taberna en casa Simonet, un horno comunal y que en cada casa se enteraban de las noticias del mundo a través de su aparato de radio.

Queremos terminar con un texto de Rosa María Lencero de Viudas

 "...tras ese recodo del barranco que nos lleva al ignoto reino del olvido, la joya antigua de adobe se deja admirar solitaria. Sólo susurra el silencio al ritmo plácido de la vida: trinos de pájaros en primavera enamorada. Se escucha a lo lejos otro silencio, ese de las bocas que al irse se van cerrando en mutismo de recuerdos. Pero ahora no importa el porqué de callarse las risas y las voces..."


La Arqueopatrulla


Rocafort, es un pequeño pueblo deshabitado que se encuentra en la Comarca de La Litera, provincia de Huesca.
Todas las fotos han sido realizadas en varias excursiones en 2022

Imagen de la localidad tomada desde la Ermita



La Ermita de la Virgen de la Guardia fue restaurada en 1992 y algunos vecinos se citan en el mes de abril para seguir celebrando la tradicional romería

Pilar observa el estado ruinoso actual del pueblo. Al fondo se ve la Ermita, único edificio de la localidad que se mantiene en pie

Llama la atención la altura de las casas

Javi, David, Santi, Lizer y Daniel en nuestra última visita

Dar un paseo por el pueblo y contemplar el estado de todas las casas es realmente desolador


















La cerámica que utilizaron los moradores de este pueblo en su vida cotidiana, aparece por todos los rincones

Y la vegetación, poco a poco, se apodera de las calles y las casas


Incluso el cementerio se encuentra en lamentable estado

Nos llama la atención la Iglesia en honor a San Miguel, que es de grandes dimensiones para un pueblo tan pequeño

Daniel, David, Lizer, Santi y Javier en la puerta de entrada al templo

Pilar, junto a un litonero que en sintonía con el resto del pueblo, también se encuentra en la últimas

Parte de la cabecera

La entrada a la Iglesia de San Miguel


Entre los restos de Rocafort, parece que sólo los litoneros han encontrado un lugar para quedarse por mucho tiempo