domingo, 9 de septiembre de 2018

MONTE GIL - MEDIEVAL (Selgua)



Yacimiento que ocupa la totalidad de un cerro con forma alargada, situado junto a la carretera que une las poblaciones de Monzón y Selgua.
A. Castán,  en su libro “Fortificaciones Aragonesas”, describe el Poblado de Gil como una arruga de poca elevación, que sube débilmente  por encima de los llanos. Fue habitado en época romana y también en el medievo. Los restos medievales se concentran en la punta sureste, en ladera vertida por un modesto promontorio de arenisca cortado en gradas, probablemente para la extracción de sillares destinados a la fortificación, cuyas señales persisten en la falda. Los fragmentos de muro son exiguos e inconexos, tejidos con sillares regulares de arenisca. En la parte baja quedan tres contrafuertes, en sentido transversal a la pendiente, de 2,35 m de frente. El último de estos es solo un pegote de argamasa, despojado de su vestimenta de piedra. Son huellas medievales, tal vez del XII, pero no es posible calibrar la magnitud de esta fortaleza, que defendió un despoblado próximo situado dirección este. Resumiendo, quedan escasos vestigios y mal conservados.

Por su parte Mª Cruz Sopena, en el “Catálogo de yacimientos arqueológicos del PGOU del Ayuntamiento de Monzón, manifiesta que en Monte Gil existen vestigios del bronce, CCUU, íbero, romano, medieval y época moderna. Igualmente numerosos restos constructivos y materiales medievales como: murallas, silos, aljibes y diferentes entalladuras en la roca. Los restos prehistóricos se conservan al pie de la ladera SO.

También conocemos que en el año 2006, el equipo de Patrimonio de la Comarca del Cinca Medio y voluntarios de CEHIMO llevaron a cabo una excavación en Monte Gil, centrada en las estructuras, que han ido apareciendo en excavaciones precedentes, de un edificio de carácter, posiblemente, religioso, como una ermita o templo. Además, en los edificios anexos a éste, se hallaron restos de basas y columnas que bien podrían haber sido trasladados desde el interior del templo o bien podrían pertenecer a un pequeño claustro. Silvia Arilla, arqueóloga que ha trabajado en este yacimiento, apuntó hace algún tiempo la posibilidad de que pudiera tratarse de un pequeño monasterio.

Algunos historiadores coinciden indicando que, éste poblado pudo desaparecer a lo largo del siglo XIV, como consecuencia de la peste negra que afectó a toda zona. 


La Arqueopatrulla



El cerro con forma alargada está ubicado a unos dos kilómetros de la localidad de Selgua. Foto 2018


Detalle de la muralla que defendía el poblado. Imagen analógica de los años 70

Paseo por Monte Gil con, Michel, Pilar, Lourdes y Armando. Foto analógica de finales de los años 70




Clara y sus perros en los restos del torreón defensivo, contemplado el bonito paisaje que desde allí se divisa. Foto 2013


Existen muchas cías en el poblado. Foto 2014


Algunas de perfecta ejecución y  conservación. Foto 2014


David sale de una de ellas, después de comprobar la capacidad de su interior. Foto 2018

Duna también inspecciona otra de las cías. Foto 2010



Las hay de todas las formas y tamaños . Foto 2014


En varias de ellas, han nacido árboles en su interior. Foto 2014


También existen diversos aljibes por todo el poblado. Foto 2014


Así como entalladuras en la roca de variadas formas y tamaños. Foto 2014


Mariano, Silvia, Daniel y David en uno de los accesos al poblado medieval. Foto 2018



Es difícil encontrar algún afloramiento rocoso que no tenga algún tipo de huellas. Foto 2014


David junto a una zona de habitaciones del poblado. Al fondo se divisa una gran extensión de terreno. Foto 2018



Zona de acceso al poblado, donde se pueden ver las escaleras y el sistema de cierre de la puerta.
Silvia en una imagen de 2018


Silvia y Mariano en una peña con dos pocetas a diferentes alturas. Foto 2018



David sobre uno de los pocos tramos que quedan de muralla. Foto 2018


Zona del poblado de donde extraían los sillares, se observan los cortes en la roca y el sistema de arrancarlos. Foto 2018


Silvia nos saluda desde una zona rocosa que también ha sido trabajada. Foto 2018


Mariano sentado sobre una escalinata de acceso al poblado de Monte Gil. Foto 2018

Farid y Daniel. Invierno 2018



A pesar del desgaste de los peldaños, se observa perfectamente la escalinata principal, para acceder al poblado de Monte Gil. Foto 2014


En todos los rincones del afloramiento rocoso aparece algún tipo de entalladura o escaleras como lo demuestra esta imagen, donde se aprecia la forma de trabajarla. Foto 2014

Al pasear por el poblado se descubren  detalles, como este sillar de gran tamaño con tres cazoletas talladas. Foto 2014

Restos del horno del poblado medieval. Foto 2014




Aparece en superficie cerámica por todo el poblado y de muchas épocas. Todas las  imágenes que vienen a contiuación  son de 2018


Fragmento de sílex


Cerámica del bronce



Ibérica


Cerámica campaniense, época romana


Medieval de color gris



Barnizada



Decorada



Cerámica moderna pintada de color azul



Incluso metales 



Desde la parte más alta de Monte Gil, y como si de un mirador se tratara, Mariano y Silvia contemplan el paisaje que se divisa, valorando la importancia y la estrategia del enclave elegido para construir este bonito poblado 


domingo, 2 de septiembre de 2018

FORTIFICACIONES DE LA GUERRA CIVIL (La línea del Cinca)




Durante la Guerra Civil española (1936-1939), el bando republicano de Aragón realizó una gran obra defensiva de fortificaciones y trincheras.

Se iniciaron las obras a finales de agosto de 1936 con la construcción de varios kilómetros de trincheras, centenares de nidos de ametralladoras, refugios y asentamientos artilleros.

Uno de los sectores más fuertes fue el de Monzón, compuesto por las posiciones de Selgua, Castejón del Puente y Monzón.

En él se han contabilizado 66 emplazamientos  para ametralladoras, atrincheramientos para 4.000 soldados y tres emplazamientos artilleros, que fueron destruidos durante la gran ofensiva del ejército nacional en marzo de 1938.

Los republicanos eligieron posiciones estratégicas como el Castillo de Monzón, (CAÑONERAS), el Barranco de La Clamor junto a la Carretera de Selgua a Berbegal, (TRINCHERAS, POLVORINES, REFUGIOS Y NIDOS DE AMETRALLADORAS), y el Cerro y Ermita de San Salvador en Selgua, (NIDOS DE AMETRALLADORAS, REFUGIOS Y TRINCHERAS).

Dentro de la Ermita de Selgua, cabe destacar como vestigio de esta época, relieves en una pared que presentan varios fusiles y cuchillos utilizados por los soldados en este conflicto bélico.

La Arqueopatrulla



Imagen de las Cañoneras de Monzón. Foto analógica de 1986



Una de las entradas a las cañoneras de Monzón. Foto de Ángel y Clara en 2005



Desde el interior de las cañoneras. Foto 2018


Distribución interior. Foto 2018



Otra de las galerías con diversas taquillas. Foto 2018




Cartel explicativo de las cañoneras de Monzón. Foto 2018

Trincheras de Castejón del Puente. Foto 2014


Desde el interior de un nido de ametralladoras de Castejón del Puente. Foto 2014


Nido de ametralladoras de la carretera Selgua-Berbegal. En la imagen: Daniel, Santi, Mariano, Joaquín, Marta y Silvia (sentada). Foto 2018

Las fortificaciones de la carretera tenían como misión cortar el paso de las tropas nacionales que venían de  Huesca. Se contabilizan emplazamientos para 16 ametralladoras, siendo los más importantes dos nidos dobles de ametralladoras situados a cada lado de la carretera. Foto 2018



Santi, Marta y Mariano, atentos a las explicaciones del guía, dentro de uno de los nidos de ametralladora junto a la carretera. Foto 2018

Joaquín y Marta, escuchan y observan las huellas que dejó la Guerra Civil. Foto 2018




Para conseguir la mayor resistencia posible de los refugios, entre otros materiales,  se utilizaron las traviesas de la línea ferroviaria del tren. En esta imagen se ve una, en negativo, con la inscripción del año 1876. Foto de 2018


Dentro de los nidos de ametralladoras quedan huellas de aquella época, como las suelas de unos zapados que pisaron el hormigón recién puesto y que, por su tamaño, perfectamente podían ser de alguien muy joven. Foto 2018 




También aparecen  las siglas F A I, inscritas por varios lugares. Foto 2018



Santi sale de uno de los refugios. Foto 2018


Y Silvia también. Foto 2018


El guía nos mostró parte del armamento que se empleó que aquel conflicto bélico, como esta granada de mano. Foto 2018


La munición habitual de los soldados republicanos. Foto 2018



Detalle de un fusil de fabricación soviética, se observa el símbolo de la hoz y el martillo. Foto 2018


Joaquín Ferris observa un fusil. Foto 2018


Marta en posición de disparo. Foto 2018


Y Santi, con el fusil en mano, recrea la famosa foto "muerte de un  miliciano". Foto 2018


Otro importante enclave de fortificaciones lo encontramos en el Cerro de San Salvador. Foto 2018



En el Cerro de San Salvador, donde se encuentra la Ermita de Selgua, también hay trincheras, refugios y nidos de ametralladoras. Mariano, Santi, Marta, Silvia y Joaquín. Foto 2018

Una de las trincheras en forma de "S" del cerro de San Salvador. Foto 2018

Otro tramo de trincheras que se conservan perfectamente. Foto 2018


Cartel informativo sobre las diferentes formas de construir las trincheras. Foto 2018



Entrada a uno de los refugios antiaéreos. Foto 2018



Cartel explicativo sobre los refugios antiaéreos. Foto 2018

Joaquín, Silvia, Santi y Marta siguen con atención los comentarios del guía. Foto 2018


Son varios los paneles que han colocado para informar a las personas que quieran realizan la visita sin guías. Foto 2018


Nido de ametralladoras doble en el cerro de San Salvador. Foto 2018

Entrada al nido de ametralladoras. Foto 2018



Cartel explicativo de los nidos de ametralladoras. Foto 2018


Grabado realizado por algún soldado en el interior de la Ermita de uno de los fusiles que emplearon en esta contienda. Foto 2018


También hay grabados otro tipo de armas empleadas en la Guerra Civil como cuchillos y machetes. Foto 2018



Muchas bodegas de casas fueron empleadas como refugio en la Guerra Civil por vecinos.  En la Calle Nueva de Monzón, se encuentra la antigua "Casa Rosalía" y en su fachada principal se puede leer  REFUGIO PARA 80 PERSONAS. Foto 2008